[Never a clean break]: Relato: No sé nada de ti...solo que te amo

18 de octubre de 2010

Relato: No sé nada de ti...solo que te amo

Siempre pasaba enfrente del hospital antes de ir hacia la escuela.
Pasaba tomando mi café, aunque mi madre no lo permitiera; por eso lo hacía cuando nadie más me observaba.
La calle en la que se encontraba aquel viejo hospital era tranquila, y algo abandonada. Se veía cada vez más descuidado y solitario; era por eso que me gustaba pasar por ahí y pensar en mis cosas; solo.
Se volvía rutinario, más nunca aburrido; pues siempre había un problema, tanto fuese grande como pequeño, que agobiaba a mi mente.

Fue uno de eso días más cuando recibí una curiosa carta que cayó de una ventana en los pisos superiores del hospital.
Pareciese como si me hubiesen estado observando por varios días, ya que la carta no cayó sobre mi café, ni sobre el árbol junto al que siempre caminaba, sino directamente en mis pies.
Pero eso no era lo más extraño, sino el contenido de la carta.

" Querido tú,
El que camina siempre por esta calle con pasos tranquilos y lentos, perdido en algun lejano pensamiento.
Sé que no me conoces y probablemente no llegues a conocerme, al igual que yo no llegaré a conocerte a ti.
Sé que pasas siempre por esta calle, no se a dónde te dirijas, ni si eres muy precavido; porque he observado que siempre llevas una hermosa calma al caminar.
No sé tu nombre, pero he aprendido que tus pasos son largos, ya que das tan solo 15 pasos para llegar de la esquina al árbol.
Sé también que tú piensas en alguien cuándo estás aquí. Sé que ella te quiso alguna vez, por ese dolor que tienes en tus ojos y la forma de recordar que expresas con ellos.
Sé que la perdiste y que aún te duele; pero por más extraño que parezca...yo me he enamorado de ti.
Tal vez nunca conocí el amor antes, soy muy joven.
Pero ya no hay tiempo, y creo que es el más hermoso sentimiento y no quería rendirme sin antes sentirlo.
Caminas siempre de forma que yo pueda verte, pues estoy en el hospital.
Y he aprendido a decir te quiero sin sentirme apenada, sin sentirme forzada, cada vez que te veo pasar.
Mi más grande dolor no es todo aquello que provoca esta absurda enfermedad, sino que nunca podré descansar en tus brazos.
Dirás tu, que tal vez no te puedo amar pues de hecho no nos conocemos, no sé nada de ti.
Pero si lo sé. Sé que eres un soñador y que lo seguirás siendo aún cuando te bajen de tu nube tantas veces. Y eres un poeta y un romántico pues siempre llevas una pluma en la bolsa de tu camisa y tu corazón en la mano.
No te importa que lo vean los demás, no te importa que te lo quieran robar o le quieran clavar más espinas en su interior, pues sabes entregarlo sincera y ciegamente.
¿Sabes cuánto me gustaría que me lo entregaras a mí?
Pero no se va a poder, y sin embargo lo quiero, y lo deseo cada día con mayor intensidad.

Quisiera escribirte cuánto te he llegado a querer, pero nunca acabaría; ni siquiera creo que existan las palabras con las cuáles describir todo aquello que me has hecho sentir estos últimos 8 meses.

Sólo recuerda que hubo alguien que en verdad te amó, aunque nunca pudieses ver su rostro, ni sentir la calidez de sus mejillas, ni ver su sonrisa jamás y mucho menos besar sus labios.

Con amor
Paula


A pesar de lo extraño que me pareció, decidí acudir al hospital; quería conocerla y quería saber porque me amaba con tanto fervor.
No fui ese día, ni al siguiente; tal vez si lo hubiese hecho la hubiera alcanzado.
Fui hasta la semana siguiente.
Pregunté por Paula, pero Paulas había cientos en aquel hospital.
Cansado de subir y bajar escaleras, encontré por fin a una anciana enfermera que me preguntó si yo había sido el misterioso destinario de una carta.
Me quedé perplejo, pues no esperaba esa pregunta; pero contesté afirmativamente.
Fue entonces cuando ella me dijo que ella la había escrito por la pequeña Paula de 11 años.
Paula ya no tenía las fuerzas suficientes para sostener siquiera un lápiz y es que la leucemia se la había acabado poco a poco.
Y 2 días después de escribir esa carta, Paula falleció.
Paula llevaba 8 meses mirando hacia la ventana, donde me encontró y poco a poco fue conociendo detalles que hicieron que sintiera algo en su interior.
Me hubiera gustado poder decirle te quiero.
Me quedé con su carta en mi mano y su recuerdo en mi corazón.


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7 comentarios:

elito dijo...

ke hermoso!!
kasi me pongo a llorar!!
pobre paula! nunca pudo decirle te quiero! aaahhh! ke hermosoo
me encanto

Samantha-Bloody Kisses dijo...

Ara!!! q bellisimo ♥♥
q mal q asi pase no?
q las personas qieran conocer o entender a la persona q la ama
pero cuando lo hacen ya es tarde Y-Y

Jesmy dijo...

Muy bello!!!
yo pase por algo similir, a veces duele amar

Murush..! dijo...

me dejaste sin palabras O.o
me encanto
y me hizo pensar en la frase que dice "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" porque se parece mucho a eso
tal vez nunca te das cuenta de que aquella persona que tanto esperas está frente a tus ojos
me hiciste pensar MUCHISIMO
LO AMEEE
cuidate Ara
mil besos :D

fragile_tear dijo...

Ohhh. No tengo casi palabras.
Precioso, maravilloso, cada vez me gusta más (si puede ser posible) tus relatos.
Besos!!

Keii dijo...

que hermosoo!! siempre dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy. ¿Por qué?

Sigo tu blog :)!

KaRoL ScAnDiu dijo...

Hola querida,D

El relato ha estado precioso;D

Ya está publicado tu relato concursante en el blog;D

muuucha suerte;D

kisses